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miércoles, 12 de agosto de 2009

Huecos vacios sobre el pecho

He dejado en la maleta el hueco suficiente para tus fotos, mis letras y un recopilatorio de Joy Division. Para nada más. Mañana me lanzo en paracaidas a buscar tierras humedas, noches luminosas y un lugar donde la cama no este fría. Digo adios a mis zapatos y me calzo algo mas comodo, algo que me pueda olvidar de que lo llevo.
Y corro.
Corro buscando el centro del universo.
Para quedarme a vivir en el ojo del huracan.
Entre fuego y agua de mar.
Fundiendome con el humo.
Y no soñar.
Solo vivir.

martes, 4 de agosto de 2009

Humo, autopistas llenas de polvo y Rob Dougan

Te veo en fotos y me recuerdas al mar, tan lejano ahora. Las olas se pulverizan hacia la luz, mientras cien cipreses se recortan sobre un atardecer en la tripa de un pez tropical.
Cada una
de las mil y una barreras de sonido
que nos separan
abarca un ruido diferente.
Me rodeo de oscuridad y luces tenues. El ambiente es tan sombrio como tranquilo. Los suspiros se vuelven inspiraciones, que juntas producen sonidos
tribales
reales
absurdos.
Las verdades y las razones suenan a decadencia y barrotes de celda. La mentira se pavonea con la planta de un señor importante y artificial, que ofrece caramelos de colores electricos a los niños con cuerpo de viejo.
Se me cierran los ojos, demasiadas noches de desvelo voluntario.
Sólo un deseo, hundirme en un mar de sabanas limpias, recreandome de cada recodo. Disfrutando en medio de un orgasmo espiritual.
Esperando nada.
Y a la vez deseando el tacto de una cabeza
apoyada
dulcemente
contra mi pecho

miércoles, 15 de abril de 2009

Despegando

A veces uno está descolocado. Esa es la palabra, descolocado. Entonces todo pasa por delante, todo sigue un curso natural en donde el caos huele a linea recta.
El viaje a Murcia, genial, está claro. Cuando uno va con la gente adecuada todo sale como minimo bien. Mucha carretera, bares, buena musica, gente nueva. Acampada en la playa con hoguera y mucho mucho cachondeo. Interpreté para mis seguidoras/es un streaptease parcial y todo... vamos, que todo bien. Pero en el fondo lo he disfrutado de otra manera, uno se da cuenta de que para sacar un clavo tambien valen un puñado de chinchetas de las fuertes, de que el tiempo es un filtro de calidad y de que existe buena gente desperdigada en pequeñas dosis por todo el mundo.
Aun sigo algo descolocado, pero creo que voy a solucionar el problema pegando un salto muy grande y esperando a ver donde caigo... o quiza me quede un rato de más en el aire.
Un abrazo muy grande a todos los que me leeis, de alguna manera me apoyais en todo sin que os deis cuenta.
Otro igual de grande a la gente de murcia, a MI gente de Murcia. Vosotros SI sois GRANDES.

domingo, 22 de febrero de 2009

Mar purpura


Mi cuerpo en suspensión lucha por alargar el insomnio. Un golpe en la muñeca desató un mar purpura que crece.
Y crece.
Lo observo fascinado como se extiende bajo mi piel, distingo varios tonos de color y casi puedo ver como se hace cada vez más grande. Ya se desborda y parece querer sujetarme la muñeca y darme la mano.
No quiero dormir, esta noche me da miedo enfrentarme a mi subconsciente. Temo que los sueños me repitan por la mañana, que me amarguen el té. Asi que observo la luz blanca y enferma que la bombilla de bajo consumo escupe sobre mi cara y recorro todos los elementos de mi habitación, objetos que supuestamente me definen. Todas esas fotos de momentos que apenas recuerdo. Esa ropa colgando flacida y estupida y oliendo a tabaco tras el fin de semana. Las pelusas que se amontonan en las esquinas y descansan.Hago inventario y con risa agridulce pienso que la vida es estupida, mientras una sombra purpura acompaña a mi mano cuando escribe estas lineas.

jueves, 19 de febrero de 2009

Microcuentos sin Crisis


Un leve movimiento en la hierba. Un atardecer a mis espaldas. Mi sombra intenta liberarse y se transforma en una nube negra y sin forma. Y no apareces.


La musica se transforma en acciones y el silencio saluda al personal. El silencio te hace cerrar los ojos y balancear tu cabeza al ritmo. Tu te mueves como las olas por la proximidad de la luna. Y tus dedos me rozan tras el cuello con el tacto de la espuma. Y, como en el mar, me zambullo sin pensarlo y noto el silencio bajo el agua.


La pequeña de las tres salio de casa el año aquel en el que llovio tanto. Y todos se dieron cuenta de que no era tan pequeña cuando saco sus alas y no volvió más.

jueves, 16 de octubre de 2008

Sueños de un adicto a la siesta

Ando por una plaza a oscuras y entro en una tienda. El tipejo tiene algo de familiar, puede que lo conociera hace años o que lo conozca dentro de un tiempo. El caso es que su tienda era una libreria llena de libros muy viejos y de segunda mano. Las estanterias tienen formas extrañas y los libros se adaptan a esas formas. Estanterias que se van estrechando, circuros, triangulos. Todo un pequeño espectaculo de decoración. Un par de paredes tienen restos de vasijas como escavados en la roca y un esqueleto parecido a un fosil. Varios turistas sin cara recorren la tienda. Segun intuye mi razonamiento dentro del sueño, la tienda tiene restos arqueologicos y el dueño, como va a tener visitas por ello, se dedica a tener el negocio que quiere sin preocuparse demasiado en las ventas. Sigo avanzando y el pasillo se va estrechando hasta que practicamente tengo que reptar para avanzar Descubro un comic que me llama la atencion. En él, salgo yo (o eso me dice mi subconsciente) a bordo de un barco manteniendo una conversación que cambiará mi vida. Al bajar la vista del comic estoy en el puerto y el barco a zarpado. Me lanzo al agua tratando de alcanzarlo pero el barco se aleja y yo me agobio y estoy a punto de ahogarme. Miro hacia atras y hay una mujer, no me acuerdo de su cara, pero tambien me es familiar. Se me acerca y me dice :"Tranquilo, asi no llegaras a ningun sitio". Me abraza y me hunde.
Luego me despierto

lunes, 28 de julio de 2008

Sal en la piel

Abro los ojos, azul inmenso. Oigo el rumor de las olas, palpitando como un ser vivo. Veo las gaviotas planear bajo el sol de la tarde como extrañas cometas blancas y las veo entrar mar adentro a morir o a vivir intensamente, a la espera de un reflejo, de una sombra, para lanzarse en picado.
Y yo entro al mar también, pero lento, a trompicones. Las olas me golpean los tobillos, las rodillas, el estomago. Y es un agua fria y viva y yo me adapto a su frio, me dejo mecer a su ritmo, dejando pasar el tiempo a oleadas. Sintiendo el vacio bajo mi espalda manteniendome a flote sobre él. El cielo sangra de placer. Bailando sobre el agua, retorciendome sobre las olas, te pienso y te siento como un sueño.

Huelo la sal sobre mi piel