martes, 20 de julio de 2010

Otro verano en Madrid

¿Por qué me empeño en buscar estrellas en el cielo de madrid?
Aqui el cielo es rojo y sucio
Los dias son calidos y secos
El tiempo va demasiado despacio
Los libros se consumen bajo la brisa del ventilador
aire denso sin notas de blues
nada más
Solo ganas de dormir
y dejar que el tiempo pase

Las perlas de agua sobre la piel son un respiro
Pero me gustaría que dibujaras lineas entre ellas con tus dedos
Sigo buscando
entre el bochorno y los días perdidos

Creo que nunca dejaré de buscar

miércoles, 23 de junio de 2010

Naufragios

Ya habían pasado meses, pero aun seguían apareciendo pequeños trozos de cristal cuando barría. Era imposible terminar con aquello. A veces creía haber terminado con los restos del naufragio. Inspeccionaba todos los rincones, grietas, recodos, nada. Pero al mes volvía a aparecer otra pequeña pieza, diminuta y odiosa, reflejando la luz verdosa y enferma del salón. Mientras Sadia observaba el último de aquellos recuerdos, noto el olor polvoriento que desprendía el tapizado de las paredes. El olor parecía más intenso que nunca, le invadió el interior de la nariz y bajo por su garganta. Notó como jamás lo había hecho antes las arrugas y el color envejecido de las estampas religiosas colocadas en las esquinas de los cuadros. En la radio comenzó a sonar un ritmo frenético. No sabía donde apoyarse, se encontraba mareada.

Palabras y arcadas nacían de sus entrañas, recorriendo pulmones, hígado, intestinos; fluyendo entre bilis, sangre y vómito. La sensación de no saber qué se dice en voz alta y qué se piensa. Palabras expulsadas con la propia respiración.

-Sadia, la triste Sadi. No dejes que piensen lo contrario. Nunca dejes de disimular. Hay cosas que nunca pasaron. Hay cosas que nunca pasaron…

Hay cosas…

sábado, 22 de mayo de 2010

Nieva en Mayo

Siempre me gustaron más las noches que los días. También las miradas de complicidad. Las risas espontaneas, el dejarte fluir.
El darme cuenta de que ando al compás de otra persona, el sentirme conectado.
Pero rara vez se consigue. Me pierdo en mi noche sin redes ni cuerdas, soy un equilibrista destinado a caer. Las manos estendidas sin asideros.
La oscuridad es un utero infinito en el que encojerme y dormir. Soñar y huir, inventarme mundos en los que todo se puede controlar. Me introduzco en un guión y suelto frases épicas al aire.
Luego llega el día, me despierto. Veo que cada vez es todo más homogéneo, como si las cosas perdieran su brillo. Tu eres tu y no mi sueño. Te alejas. Me tapo con la sabana. Quisiera dormir las venticuatro horas del día.
No quiero risas forzadas, miradas incomodas. No quiero sentir que me tropiezo constantemente, ni cruzarme con la gente y parar para no chocarme.
No me engañes, aunque haga un calor agobiante, la nieve sigue surcando el cielo con el polen de Mayo.

viernes, 7 de mayo de 2010

Campos de batalla

Llegué a su casa sangrando, la cara surcada de motas marrones de sangre oxidada parecidas a quemaduras. El labio reventado y la mirada perdida. Me tumbe en el sofa y me limpio las heridas de la cara. Recorrio con sus uñas pintadas de color chocolate el tatuaje de mi pecho.
¿Por que te tatuas este corazón?¿Qué significa?
Es un dibujo de un corazon real, como si fuera un grabado anatómico.
Eso ya lo veo, pero ¿qué significa?
¿Acaso no esta claro? el amor es solo cuestion de bonitas causalidades
¿De verdad eres tan cinico?
Aparte la mirada, entonces se levantó. Tardó una eternidad de un silencio seco y tirante, pero volvió al rato.
Traía un hielo envuelto en un trapo, me giró la cara y me lo colocó en el labio. Su mirada me analizaba, sus ojos brillaban con la luz gris del amanecer.
Entonces me dijo
"Te odio tanto..."
y me beso en la comisura del labio, para no hacerme daño.
Y salio el sol, remarcando sus facciones entre las sombras de la persiana.

sábado, 17 de abril de 2010

Exhala


Te escapas desde mi boca convertida en un vapor químico (tóxico) que ennegrece las paredes y araña los cristales. Te escapas por las rendijas furtivamente, secando las hojas de los arboles, devolviéndome al comienzo del invierno que nunca acaba. Asciendes, te impulsas, te dispersas por la atmosfera. Y amenaza lluvia ahí fuera. Lluvia engañosa, que promete juegos inocentes bajo la tormenta, con gotas aliñadas de cianuro.